SE QUE ESTA FEO ARRANCAR PARA VOLVER A PARAR, PONER LA MIEL EN LOS LABIOS PARA VOLVER A DESAPARECER...PERO ES LO QUE HAY:
ESTAMOS EN PLENO AGOSTO Y HACE DIAS QUE NO PUBLICO NADA, HE AQUI LA EXPLICACION PARA EL QUE LA QUIERA LEER, LA CREA O NO
- ESTOY SUFRIENDO UNA SERIE DE PROBLEMAS TECNICOS CON LOS EQUIPOS CON LOS QUE TRABAJO, que muy oportunamente han venido a fastidiarse los dos casi a la vez, Por un lado el portatil y por el otro el Mac, habra quien piense que un Apple no se estropea...pues craso error mis dugos. TODO SE ESTROPEA Y CUANDO ESTOY ESTRESADO O ENFADADO..DIGAMOS QUE ES MEJOR QUE NO TOQUE UN EQUIPO INFORMATICO O ALGO CON UNA TECNOLOGIA MAS COMPLICADA QUE UN TOSTADOR DE PAN PORQUE SUELEN REVENTAR DE MALA MANERA, ES MI ENCANTADORA MALDICION PERSONAL.
- ESTOY DOCUMENTANDOME COMO HACIA AÑOS, BUSCANDO MATERIAL, INVESTIGANDO HISTORIAS Y SOBRE TODO, APRENDIENDOME ESTA NUEVA CIUDAD, como mi nuevo entorno que es y va a seguir siendo por largo tiempo, sin esto sere un trasto inutil con eterna cara de estupefaccion. Esto implica un asunto mas que me tiene ronroneando como un gatito...APRENDER EL IDIOMA, y por desgracia mia lo mas que he aprendido en frances en mas de 36 años son cuatro palabras sacadas de canciones y poco mas.
*Objetivo a corto plazo, ser capaz de entender al menos la mitad de las palabras que aparecen en este libro, el primero aparte de FRANCES PARA DUMMIES, que he comprado...ahora viene lo complicado.
-ESTOY A LA VEZ INMERSO EN UN PROYECTO NOVELISTICO QUE ME ESTA ENTUSIASMANDO Y A LA VEZ EXPRIMIENDO LAS MENINGES DE UNA MANERA BRUTAL, una historia, o mas bien historias que pretendo sacar en un plazo relativamente corto a relucir, no hablo mas de ello porque soy un poco supersticioso con el tema y de lo que se habla demasiado se gafa de manera irremediable.
*LUCA CLARETTI Photo credit / source: kesslerkomics.com
ASI QUE MUY A MI PESAR Y DE MANERA BREVE PUES NO SE EN QUE MOMENTO SE VOLVERA A COLGAR EL PORTATIL (TERCERA VEZ DE ESTA MAÑANA DE MARTES) ME DESPIDO POR UNAS SEMANITAS..DURAS Y CALUROSAS SEMANITAS...cuando volvamos a leernos habre recorrido unos 2300 km en coche como minimo y cruzado dos veces los pirineos mientras mi cabeza mutante no para de maquinar e hilar historias con las que amenizaros los sueños y convertirlos en emocionantes pesadillas...
¡BUEN AGOSTO Y BUENA Y SUDADA (EN ESTE HEMISFERIO) CAZA!
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martes, 4 de agosto de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
EL CAZADOR EN EL EXILIO: CON BILLETE DE IDA, SIN BILLETE DE VUELTA.
SIDRA DE AEROPUERTO
UNA STRONGBOW A 6´60 YA PODÍA SER, CON SEMEJANTE PRECIO, LA MEJOR PINTA DE SIDRA DEL UNIVERSO, Y ENCIMA EL CAMARERO, UN TIPO CANOSO, CINCUENTÓN Y CON ABULTADA TRIPA QUE PARECIA DAR POR VISTO Y APRENDIDO TODO, HABÍA PRETENDIDO PONERLE HIELO EN EL VASO, ¿PARA QUE? ¿PARA QUE AGUANTASE FRIA?, NO GRACIAS, DE TODAS MANERAS NO IBA A DAR TIEMPO A QUE SE CALENTARA.
No sabría decir en el preciso momento que dio el primer sorbo y le cayó frío y caliente a la vez por la garganta si era la mas deliciosa en las estelas cósmicas que rodeaban el planeta, pero tenia suerte porque así se lo parecía. Un trago mas e iba remitiendo el cansancio acumulado desde la madrugada macuto en mano y abrigo doblado en el brazo era mucho mas leve. Paso la lengua por los labios ahora refrescados y húmedos de aquella gloria hecha liquido, fresca y dulce y seca, ¿hielo? no gracias, quien querría aguar semejante filtro de amor tabernario, si es que a aquella parodia de pub Ingles, o Escoces, o Irlandés... todo prefabricado y estudiado para ser el perfecto reflejo de uno de esos centenarios buques insignia de la adoración etílica y a la charla incongruente, amen de a las peleas entre borrachos...pero limpio, aséptico y sobre todo luminoso, demasiado luminoso, tanto como para seguir con las gafas de sol puestas que le daban un color mas acorde, mas propio.
La megafonía del aeropuerto atronaba de cuando en cuando sobre tal o cual destino, ruego o imperativo mientras ni siquiera la música que salia por los auriculares que siempre llevaba en aquellos casos para aislarse de la estupidez humana que le llegaba como retazos de conversaciones lanzadas al aire, podía acallar aquel murmullo y traqueteo de gente con prisa como pollos descabezados seguidos por miríadas de niños a los que no se les ha enseñado lo bello que es no romper el silencio. Morrissey se esforzaba por ahogarlo todo y a todos con sus falsetes operísticos algo sobre que no hay mucho mas en la vida que los libros a un precioso diablo al que increpa y adora a la vez. El por su parte no cantaba sino que garabateaba en un pequeño cuaderno lo que se le venia a la mente a ratos, el bolígrafo de tinta negra, siempre tinta negra, llenaba poco a poco la blancuzca pagina de papel reciclado, había tanto que hacer, tanto que ver, tanto que planificar... se sonrió para dentro pensando en lo muchos planes que había hecho y que se habían venido abajo de un plumazo como un castillo de naipes, un portazo tras un despido y todo a la mierda, "la vida es eso que te pasa mientras haces planes", se recordó a si mismo dando un sorbo de la mas que terciada sidra.
La paradójica sensación de calor que le crecía en el estomago ayudaba a calmar los nervios, ese vuelco dentro del pecho como de vértigo, ese clic en la cabeza que acompañaba al ligero entumecimiento de la punta de los dedos y las papilas gustativas, antes sobreexcitadas por el fresco y las burbujas, ahora parecían destensarse gradualmente ocupando así la lengua todo el interior de la boca de hilera de dientes a hilera de dientes, jugandose un mordisco de los afilados colmillos en cualquier instante, la saliva se escurre glotona por ese profundo linde de la garganta con la articulación de la mandíbula y los canales auditivos hasta hacer sonoro el acto de tragar. Diablos ¿como se las iba a arreglar en un país en cuyo idioma no sabia ni decir la hora siquiera?, un ligero golpe de pánico mas, nada fuera de lo habitual en los últimos días que se tornaban semanas a una velocidad terminal.
Ahogo un ligero eructo con el dorso de la mano mientras giraba la cabeza a su alrededor como un pájaro oteando, aun aislado de todo lo mejor que podía lo seguía saturando tanto movimiento, tantos olores a comida frita y recalentada, a colonia cara y barata y a ausencia de desodorante en algunos casos. Las mesas que lo rodeaban eran un completo anuncio de Benetton, con gentes de todos los colores, tamaños y vestidos... y sexos. Ahí, a su lado, un par de bonitas chicas rubias y mas bien ligeras de ropa, con una juventud de esa que resulta insultantemente tersa cuando vas camino de los cuarenta se le quedaron mirando y rieron entre ellas de esa manera tan femenina y cómplice de patio de colegio. Que ilusión le hubiese hecho aquellas risitas y miradas a su yo adolescente, sobre todo desde que se dio cuenta de lo mucho que realmente llamaba la atención a la gente a pesar de haberse visto feo, gordo y tímido la mayor parte de su vida. ¿o quizás habría sido el eructo mas sonoro de lo esperado? les sonrió de medio lado mientras giraba los ojos y la cara en otra dirección desinteresadamente y en el reflejo del espejo pudo comprobar que las dos le devolvía la sonrisa... era reconfortante para su ego saber que no había sido por sus escapes de gases de la sidra al menos.
"It's time the tale were told / Of how you took a child / And you made him old / You made him old" repite una y otra vez Morrissey, con su mejor voz de barítono, mientras el bálsamo de Fierabras del vaso de pinta hace su trayecto final, oro potable para el cuerpo y el alma del viajero cansado, polvo de hadas para la mente hecha añicos y desubicada, al menos por un corto instante, no mas del que brilla una estrella fugaz. Todo estaba roto o descompuesto, fuera de lugar y manchado...no sabia el tiempo que le llevaría volver a unirlo todo en la mejor de las maneras pero sabia que tenia que hacerlo sea como fuere. Un rápido vistazo a reloj de bolsillo, uno de esos caprichos estilísticos que se permitia y que lo ayudaban a sentirse un poco diferente al populacho siempre pegado a su movil de ultima generación de precio absurdamente inflado, le confirmo que aun tenia que esperar inmerso en aquel mar de gritos y olores un buen rato mas. Con parsimonia saco el suelto que le quedaba en el bolsillo del gastado y por supuesto cómodo pantalón vaquero y contó dejando las monedas, unas brillantes otras opacas en la mesita alta en la que se encontraba encaramado. Una rápida mirada alrededor para localizar al camarero de insoportable acento que se las sabia todas menos una y le lanzo un gesto con el brazo, había suerte y tendria ocasion de tomar una pinta mas de sidra antes de tener que volar lejos a un nuevo y extraño hogar donde al menos ella le esperaba, eso si... ¡Camarero, sin hielo por favor!.
Oh, love, peace and harmony ?
Love, peace and harmony ?
Oh, very nice
Very nice
Very nice
...Oh, but maybe in the next world
Maybe in the next world
(In the next world, in the next world, in the next world)
(In the next world, in the next world, in the next world)
The next world, the next world
Oh ...
CONTINUARA...
¡BUEN VIAJE Y BUENA CAZA, CRIATURAS!
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miércoles, 29 de octubre de 2014
NOCHE DE MIEDO, NOCHE PODEROSA... AMBIENTANDO EL RETORNO A LA GRAN NADA.
TARDE Y CALUROSAMENTE, PERO EN BUENA HORA, SE ACERCA EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS Y A MI EMPIEZAN A PICARME LOS NERVIOS DE LOS DIENTES, LOS MÚSCULOS BAJO LA TIERNA PIEL HUMANA SE AGITAN Y CONVULSIONAN, ME DUELEN LOS HUESOS COMO SI LA PRESIÓN LOS FUERA A REVENTAR DESDE DENTRO Y ALGO PARECIDO A AGUJAS SE CLAVAN TRAS MIS GLOBOS OCULARES... CREO QUE ES LA HORA DE VOLVER A LA CAZA...Y COMENZAR A CREAR AMBIENTE PROPICIO, NUNCA ESTA DE MAS
NO HAY NADA QUE DE MAS MIEDO QUE LO COTIDIANO SACADO DE CONTEXTO Y DESNATURALIZADO HASTA EL LIMITE. UN MONSTRUO REPRESENTA NI MAS NI MENOS QUE ESO, UN ZOMBI, POR PONER UN BUEN EJEMPLO CLÁSICO ES UN HUMANO QUE NO SOLO HA MUERTO, SINO QUE EN SU EXTRAÑEZA APARENTE, HACE COSAS QUE NO HACE UN CADÁVER...MOVERSE, CAZAR...TENER APETITO...DEVORAR...
*¿Como hacer de Bob Esponja una gran ambientacion para Halloween?...juzgalo tu mismo.
Y ESO HE SIDO YO DURANTE UN TIEMPO EN LA RED DE REDES, UN CADÁVER INÁNIME AUN INCORRUPTO, EN MAYOR O MENOR GRADO...enterrado e inmovilizado por lo cotidiano, paralizado por los quehaceres humanos y la faena que atropella con ruido de monedas ya invertidas y otras aun por gastar... triste hacerse mayor...MAS TRISTE AUN DARTE CUENTA DE ELLO.
VUELVO A NO DORMIR Y A SUMERGIRME EN ENSOÑACIONES PSEUDO-ETILICAS Y ALUCINATORIAS SOBRE PRIMIGENIOS, NO-MUERTOS Y NOCTURNOS, SOMBRAS ACECHANTES Y FLASHES DE REALIDADES ESCONDIDAS EN CADA ESQUINA DE LA CIUDAD, PUES EL OJO DEL HUMANO DE A PIE NO PUEDE CAPTARLAS MAS QUE POR EL RABILLO DEL OJO y este simple gesto lo lleva a la destrucción y la locura, pues pocos llegan a constatar QUE LA ESPINA ES LO BELLO DE LA ROSA.
LOVECRAFT Y OTROS TANTOS ME HAN MANTENIDO ATADO A LA VERDAD, en este periodo de hastió y asco de lo humano ¿QUE ME ESPERA MAS ALLA?...
YA OS LO IRÉ RELATANDO...POR SI ME VOLVÉIS A ACOMPAÑAR, EN ESTA LOCA AVENTURA DE FINAL INCIERTO, UNA VEZ MAS.
¡ABRE TU MENTE A LA NOCHE, DEJA QUE TE LLENE LA NOCHE DE DIFUNTOS, AULLA A LA LUNA Y, CRIATURA RENACIDA, TEN BUENA CAZA!
NO HAY NADA QUE DE MAS MIEDO QUE LO COTIDIANO SACADO DE CONTEXTO Y DESNATURALIZADO HASTA EL LIMITE. UN MONSTRUO REPRESENTA NI MAS NI MENOS QUE ESO, UN ZOMBI, POR PONER UN BUEN EJEMPLO CLÁSICO ES UN HUMANO QUE NO SOLO HA MUERTO, SINO QUE EN SU EXTRAÑEZA APARENTE, HACE COSAS QUE NO HACE UN CADÁVER...MOVERSE, CAZAR...TENER APETITO...DEVORAR...
*¿Como hacer de Bob Esponja una gran ambientacion para Halloween?...juzgalo tu mismo.
Y ESO HE SIDO YO DURANTE UN TIEMPO EN LA RED DE REDES, UN CADÁVER INÁNIME AUN INCORRUPTO, EN MAYOR O MENOR GRADO...enterrado e inmovilizado por lo cotidiano, paralizado por los quehaceres humanos y la faena que atropella con ruido de monedas ya invertidas y otras aun por gastar... triste hacerse mayor...MAS TRISTE AUN DARTE CUENTA DE ELLO.
VUELVO A NO DORMIR Y A SUMERGIRME EN ENSOÑACIONES PSEUDO-ETILICAS Y ALUCINATORIAS SOBRE PRIMIGENIOS, NO-MUERTOS Y NOCTURNOS, SOMBRAS ACECHANTES Y FLASHES DE REALIDADES ESCONDIDAS EN CADA ESQUINA DE LA CIUDAD, PUES EL OJO DEL HUMANO DE A PIE NO PUEDE CAPTARLAS MAS QUE POR EL RABILLO DEL OJO y este simple gesto lo lleva a la destrucción y la locura, pues pocos llegan a constatar QUE LA ESPINA ES LO BELLO DE LA ROSA.
LOVECRAFT Y OTROS TANTOS ME HAN MANTENIDO ATADO A LA VERDAD, en este periodo de hastió y asco de lo humano ¿QUE ME ESPERA MAS ALLA?...
YA OS LO IRÉ RELATANDO...POR SI ME VOLVÉIS A ACOMPAÑAR, EN ESTA LOCA AVENTURA DE FINAL INCIERTO, UNA VEZ MAS.
¡ABRE TU MENTE A LA NOCHE, DEJA QUE TE LLENE LA NOCHE DE DIFUNTOS, AULLA A LA LUNA Y, CRIATURA RENACIDA, TEN BUENA CAZA!
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jueves, 30 de enero de 2014
TRENQUE APOCALIPTICO, CAPITULO 2 : LA MISIÓN.
C ierto día (debía ser algo así como primavera pues las enredaderas del camposanto que nos rodeaba habían comenzado a florar tímidamente bajo el achicharrante abrazo del viciado exterior, atrayendo a su vez una caterva de inmundos bichos rojos que se las comían), el Comandante P. P. Lewis, alma matter y soberano militar de la base me mandó llamar a su despacho. No solía demorarme en cumplir una orden y esta no iba a ser la primera vez, más aun cuando era el mandamás en persona quien te requería, y menos siendo la primera vez que me llamaba. Recorrí un par de plantas cruzadas a paso ligero bajo la mirada indiferente o divertida de algunos y me encontré frente a la maciza y brillante puerta del despacho del Comandante; como muchas otras de importancia aparecía labrada y marcada en toda la superficie por intrincadas marcas arcanas de bloqueo unas, otras de ocultación, la mayoría anti intrusiones y espías de naturaleza sobrenatural. Solo una escueta placa de bronce que aparentaba haber recién lustrada con esmero contenía lenguaje “estandar”. Toqué con los nudillos y me dispuse a entrar sin esperar respuesta. El picaporte en principio inamovible se volvió fácil de girar en mi mano como si la reconociera y entré en la estancia.
E
n una base militar permanentemente movilizada no es habitual encontrar el mobiliario que decoraba la sala, una serie de estanterías y cómodas de madera maciza de como mínimo un siglo antes ricamente labradas, una serie de muebles auxiliares incluyendo un evidentemente cómodo sillón de grueso cuero en el que una siesta debía de sentar mejor que en cualquiera de las duras literas de cualquier otra estancia, una puerta que dejaba ver entreabierta un baño privado (“¡privado!”, exclamé mentalmente), en el centro, la mullida alfombra persa sobre la que descansaba un gran escritorio que debía pesar una tonelada, y tras él, el gran hombre en persona al que saludé con una regia reverencia, aquel al que había visto de reojo solo un par o tres de veces en aquel tiempo, y que poseía toda la apariencia de un enorme bulldog ingles con mostacho. Su cuerpo constaba de una cabeza redonda con escaso pelo cortado a cepillo situada sobre un corto cuello, unos hombros anchísimos y un pecho de barril que tocaba la madera del escritorio y la empujaba firme como la roca. En la cara brillaban los ojos redondos, llorosos y enormes, sobre un gran bigotazo canoso una nariz minúscula en la que gruesas varices rojas deban algo de carácter y hablaban sobre la afición a la bebida y la tensión arterial del propietario; y una barbilla cuadrada y prominente que mostraba una boca de labios gruesos y unos dientes pequeños e irregulares manchados de tabaco y café, el aroma que impregnaba hasta el último rincón y fibra de la estancia.
- Gusto en conocerte, R-4.- Esa era mi denominación desde el primer día y me había acostumbrado a ella tanto como a mi ausencia de un nombre normal. Pero… ¿por qué me miraba como si ya me conociera?-¿Se te ha informado del motivo por el cual te llamé?
- No, señor, solo se me dijo que usted quería verme.
- Bien.- El comandante pareció satisfecho. ¿Por qué? No lo supe.- Hay problemas más allá del gran Puente. Hace unas horas recibimos una comunicación: llamó el grupo especial de Cazadores de la nueva Pangea. El generador de provisiones de su aldea se está quedando sin baterías.
- No conozco la ubicación de ellos y sigo desconfiando de esa maquinaria mística- dije, aun sabiendo que cuando el gran hombre hablaba era mejor no cortarle el discurso.
n una base militar permanentemente movilizada no es habitual encontrar el mobiliario que decoraba la sala, una serie de estanterías y cómodas de madera maciza de como mínimo un siglo antes ricamente labradas, una serie de muebles auxiliares incluyendo un evidentemente cómodo sillón de grueso cuero en el que una siesta debía de sentar mejor que en cualquiera de las duras literas de cualquier otra estancia, una puerta que dejaba ver entreabierta un baño privado (“¡privado!”, exclamé mentalmente), en el centro, la mullida alfombra persa sobre la que descansaba un gran escritorio que debía pesar una tonelada, y tras él, el gran hombre en persona al que saludé con una regia reverencia, aquel al que había visto de reojo solo un par o tres de veces en aquel tiempo, y que poseía toda la apariencia de un enorme bulldog ingles con mostacho. Su cuerpo constaba de una cabeza redonda con escaso pelo cortado a cepillo situada sobre un corto cuello, unos hombros anchísimos y un pecho de barril que tocaba la madera del escritorio y la empujaba firme como la roca. En la cara brillaban los ojos redondos, llorosos y enormes, sobre un gran bigotazo canoso una nariz minúscula en la que gruesas varices rojas deban algo de carácter y hablaban sobre la afición a la bebida y la tensión arterial del propietario; y una barbilla cuadrada y prominente que mostraba una boca de labios gruesos y unos dientes pequeños e irregulares manchados de tabaco y café, el aroma que impregnaba hasta el último rincón y fibra de la estancia.
- Gusto en conocerte, R-4.- Esa era mi denominación desde el primer día y me había acostumbrado a ella tanto como a mi ausencia de un nombre normal. Pero… ¿por qué me miraba como si ya me conociera?-¿Se te ha informado del motivo por el cual te llamé?
- No, señor, solo se me dijo que usted quería verme.
- Bien.- El comandante pareció satisfecho. ¿Por qué? No lo supe.- Hay problemas más allá del gran Puente. Hace unas horas recibimos una comunicación: llamó el grupo especial de Cazadores de la nueva Pangea. El generador de provisiones de su aldea se está quedando sin baterías.
- No conozco la ubicación de ellos y sigo desconfiando de esa maquinaria mística- dije, aun sabiendo que cuando el gran hombre hablaba era mejor no cortarle el discurso.
Los generadores de provisiones eran antiguos artefactos similares a
los de aire acondicionado usados para destilar agua a los que se les había
acoplado una caja de metal, y funcionaban con baterías. Su gracia era que,
mientras les duraban las mismas, hacían salir de la nada alimentos no
contaminados o medicinas, según lo que se escribiera en un escueto ritual sobre
ellos antes de echarlos a andar. Yo no les tenía nada de simpatía, porque me
parecía demasiado fácil y peligroso usar esos hechizos para algo tan diario e
importante, amén de que debía mantenerme a cierta distancia de ellos cuando
operaban si no quería interferir con su rutina y convertir en un desastre
aullante una nutritiva aunque mística comida.
-No estás acá para desconfiar sino para obedecer órdenes.
- Disculpe, señor, no volveré a decir eso. Creo que…
- Lo que digas o creas no es relevante- Dijo mi jefe poniéndose en pie
y reforzando aun más mi primera impresión de ser un enorme bulldog ingles.- Los
generadores de provisiones son muy útiles en estos tiempos que no hay negocios
disponibles para ir a comprar comida.- Paseaba alrededor de mí con sus cortas
piernas zambas con cierta dificultad; de no haber sido por ellas, este
individuo hubiera sido casi de mi estatura pero le restaban al menos 20
centímetros a la altura natural y proporcionada que debía haber sido la suya.
La mullida alfombra amortiguaba un curioso sonido hueco que emitía a cada paso.-
Tenes que trasladar una batería de inmediato al lugar.
- ¿Es una nueva base? La desconocía. ¿Está cerca de los alrededores?
- No.- El comandante quiso exasperarse, pero continuó con tono
burlón.- Es bastante más lejos donde tenes que trasladar el artefacto. Unos
trescientos kilómetros al este en dirección al mar.
- Mucho camino para hacer de a pie- dije y me arrepentí de inmediato
pues al bajar levemente la vista denoté con gran sorpresa que por debajo del
dobladillo del pantalón del pulcro uniforme azul surgían unos apéndices que deberían
ir al final de las patas de una cabra y una no muy grande por cierto.
-¡Muy gracioso, Cuatro Latas!- carraspeó molesto sacando pecho ante mi
inoportuno comentario, que ahora sí le parecía relevante; con pies de cabra o
si ellos, aquel tipo tenía pinta de peligroso si se le hacía enfadar.
Cuatro Latas, no era la primera vez que me llamaban por ese mote, ya debía estar muy extendido para que hasta el comandante Willis me llamase así también. “El Cuatro Latas” era en referencia, por lo que me explicó un mecánico de la base, a como llamaban popularmente a un antiguo aparato que circulaba para los altos mandos de cuando en cuando y solo de manera extraordinaria, un antiguo y mal reparado Renault 4, un transporte francés de los lejanos años 60 de muy bajo costo y de una duración y resistencia alucinante, tanto es así que era uno de los pocos vehículos “no militares” del parque móvil que seguía operativo habiendo sobrevivido en el exterior a todo un APOCALIPSIS con mayúsculas. Lejos de molestarme que me designaran como aquel veterano y duro modelo, me llenaba de orgullo; era un duro superviviente al que se podía ¿reparar? una y otra vez y seguía operativo cumpliendo su misión. Me enorgullecía de ser algo no humano.
- Esta vez
y en prueba de mi afecto hacia tu valiosa persona vas a ir en bicicleta, para
que puedas llegar antes de que aquella gente se quede sin provisiones y no
tengas que gastar tus... tu pié- corrigió socarrón.- Partirás de inmediato pues
el camino es largo y el tiempo se le acaba a Midyan Almeryya.
- Midyan, Almeryya- susurré en un lapsus. Por alguna razón el nombre me
sonaba, aun demasiado lejano me sonaba.
Se debió haber notado el tiempo de dilación porque el comandante, sentado de
nuevo tras su escritorio me recordó: “La Deriva Continental. La Nueva Tierra…”
-¡Ah, veo! El efecto Pangea ¿no
es eso, señor?- El viejo guerrero asintió serio.
- Decían que eras el más indicado, pero si se te ha olvidado ese
detalle…
- Nunca hemos hablado de Pangea, y nunca he ido allí, señor. No suelo
pensar en ese lugar.
“No es necesario hablar de vez en cuando de eso para saberlo”,
advirtió mi superior mientras apuntaba con la barbilla hacia la puerta. “De
inmediato, soldado, afuera le están esperando con el resto de los datos, vaya
con los Dioses.” Esto último lo recito solemne con una bella voz de barítono.
Saludé protocolariamente alzando el brazo izquierdo con el puño cerrado y los
dedos índice y meñique extendidos en la conocida y antigua fórmula contra el
mal de ojo. Ya no pensaba en él como en un enorme perro rechoncho sino más bien
como en uno de esos dibujos que había estudiado sobre animales mitológicos y
seres de la antigüedad que parecían estar resucitando tras la Gran Explosión del
Infierno. Ahora lo veía como un viejo y belicoso sátiro que quedó pensativo
tras la puerta que cerré a mis espaldas. Eso era lo que era, al fin de cuentas.
Un macho cabrío era nuestro jefe. De repente recordé las cosas que se habían
contado de él frente a mí. Había sido ascendido al nivel más alto por un acto
de extremo heroísmo en el cual había muerto el jefe anterior y él había salvado
a mucha gente en una zona muy peligrosa, arriesgándolo todo, pero eso no había
sido gratis. Había matado a un sátiro endemoniado, y este, antes de lanzar su
último suspiro, lo había mordido. Solamente la ingesta de agua bendita y un
exhaustivo tratamiento habían evitado su conversión en un demonio y en la nueva
morada del espíritu del monstruo, pero le había quedado una marca espectacular
hasta el comienzo de las piernas, cosa que no se le podía recordar ni por un
momento porque montaba en cólera. También se decía que sus enojos eran espectaculares
y comentados.
Un par de médicos brujos de bajo rango que quizás estaban aguardando que yo entre en la oficina para situarse ahí, me esperaban al otro lado de la puerta, anónimos y clónicos. Lo único que los diferenciaba eran los colores con los que pintaban su cara y cuerpo semidesnudo, estos parecían un puzzle azul, rojo y naranja aunque para mi gusto el más estrecho de hombros se había pasado poniéndose rímel en los ojos. Luego, al fijarme en sus pequeños pechos me di cuenta que era una chica más bien joven y espigada y ¿atractiva?, no sabría decirlo pues solo había indiferencia allí donde debería haber aparecido una erección... de haber tenido pene, me recordé. Como fuere ya no me pareció tan mal el detalle del maquillaje.
-¿Salgo ahora mismo? ¿Qué instrucciones van a darme?
- Antes debo indicarte cual es el camino y hay que darte lo necesario.
No has ido allá nunca y tenemos que equiparte y dotarte.- Quién hablaba era el
hombre pintarrajeado, y por el parecido que me permitía apreciar tanto color y
emplasto, debía de ser pariente o incluso hermano de la chica hechicera.
-¿Van a ponerme las “defensas”?- pregunte neutro pero con cierto tono
irritado.
- Sí.- El médico brujo sonó ligeramente exasperado.- Han salvado
muchas vidas. ¿Crees que la oficina del comandante Lewis o la base tienen todos
esos símbolos escritos afuera porque acá vivió el último artista del mundo y se
le ocurrió dejar una última obra antes
de morir? No, son hechizos escritos que mantienen lejos a las cosas malditas, y
que alejan a los monstruos que no lo son, de los que hacen viajes como el que
vas a hacer.
- Supersticiones de la edad media.
- Tienen más efecto en personas que les tienen confianza, deberías
recordarlo.
Seguime- me indicó, y bajamos para una sala que, según calculé
mentalmente, estaba situada debajo del despacho que acababa de abandonar. No
había ventanas, pero si la luz más clara que había visto hasta entonces. Muchas
personas iban con papeles de aquí para allá, algunos grises y enmascarados como
científicos, otros pintarrajeados como mi compañía, los más vestidos con trajes
marrones o de camuflaje verde tocados con capuchas monacales, incluso había un
par de largas túnicas negras de ricos brocados de la Iglesia Satánica de los
Nuevos benditos, una secta derivada de los Franciscanos y que renegaba de este
Apocalipsis por considerarlo falso; el Armagedón hacia curiosos compañeros de
cama. El joven y colorido hechicero me mostró un mapa que había en la pared, mucho
más grande que los que nos repartían para guiarnos, de dos metros y medio de
largo por uno de ancho aprecie con la escala del visor mi ojo derecho. Era
viejo porque hacía mucho que los satélites no funcionaban y ya no había mas cartografía
que la analítica de toda la vida. Los antiguos nombres estaban borrados para no
provocar recuerdos y distracciones, y sobre ellos había nuevos caminos y nuevas
denominaciones escritas con tinta de colores y plumas. Yo nunca había recorrido
tanto territorio como mostraba.
-¿Por dónde se sitúa mi paso?- pregunté. La chica aun silenciosa
señaló nuestra ubicación, un puntito insignificante, y luego, trazando una retorcida
línea sobre el mapa con el pigmento rojo que impregnaba sus dedo, otro.
-Acá es la zona más lejana donde nos hemos aventurado habitualmente en
las expediciones, la Colonia de los Olmos Gigantes. Perdimos varios hombres. Es
una zona peligrosa, cuando no, pero hay un camino con grandes zanjas a los
costados.- El dedo se movió emborronando una sección del precioso mapa.- Debes
seguir por ahí derecho a unos grandes remolinos que vas a ver en el horizonte,
sin desviarte. Ya habrás escuchado hablar de lo que te digo sin duda.- La chica
ilustro en ese momento un par de espirales sobre la superficie en curiosos
tonos rojos y azules, como con un encantamiento estos parecían girar y
desplazarse levemente por la línea señalada, una pequeña muestra de magia menos,
apenas un divertimento.- Tratando de no ser atrapado por ellos, enseguida
después tendrías que ver esto.- Aunque todo esto lo dijo él, fue ella de nuevo
la que señaló un punto negro visiblemente alejado de los remolinos.
-¿A cincuenta kilómetros lo veré?- calculé.
- Deberías. Está después del puente a la Nueva Tierra. Vas a encontrar
un gran páramo lleno de cuevas. Es posible que te desorientes durante el día,
pero es uno de los pocos lugares donde siguen viéndose las estrellas. A la noche,
camina en dirección a Ajenjo.
- Camino hacia Ajenjo- repetí. Esa manía de seguir poniéndoles nombres
místicos a las estrellas, como si el mundo ahora no estuviera lo
suficientemente “místico”. En los buenos tiempos, Ajenjo tenía otro nombre y
salía por el Sudoeste. Claro que, con los tremendos cambios ocurridos…
- Si el vehículo aún te ha durado, en un día más de marcha deberías
llegar a Almeryya.
-¿No tienen a otro más cerca para que les lleve las baterías para el
generador?
-¿Cuestionas las ordenes de las cabezas pensantes de ahí arriba?- El
chico brujo puso los brazos en jarras y su compañera/hermana lo imito con una
falsa mueca de enfado y asco en la cara.- El grupo especial nos ha confirmado
que las otras dos bases más cercanas ya no responden a las llamadas, la ultima
desde hace más de un año. No es un buen augurio, ¿verdad, Pamela?- La chica
negó divertida con la cabeza haciendo una mueca, era joven, muy joven y el también
sin duda.
-¿Hay alguien importante ahí o qué diablos pasa con tanto interés en una
zona tan lejana de nosotros? ¿Por qué el comandante en persona me ha dado esa
orden?
- Tu empatía me resulta increíble.- Ahora sí que ambos parecían
irritados de verdad.-¿Cuántas veces hay que repetírtelo? Como está el mundo
ahora, todo vestigio de población es importante, así conste de una sola
persona. ¿Te quedó claro, R-4?- Los ojos de ambos centelleaban de puro y crudo
poder, al menos ahora sabía que mis instructores eran sin duda de naturaleza
buena, mas fáciles de prever y de tratar.- Sos de los pocos que pueden salir
afuera sin traje por largos periodos, y yo estoy soportando estas preguntas con
respuestas obvias mientras la poca gente que queda se está muriendo.- Ambos se
señalaron el pecho mutuamente cuando el chico pronuncio la palabra “yo”, muy
curioso. - Y ahora vamos, hay que ponerte las defensas.- Mire el mapa por última
vez almacenando la ruta y marcas que me ayudarían en mi viaje. Sin mucha
sorpresa pude comprobar cómo las marcas de colores y efectos se desvanecían
poco a poco. Bueno, al fin y al cabo una herramienta como aquella debía usarse
una y otra vez sin que quedara manchada e inservible al cabo de un tiempo.
Los acompañé o más bien los seguí a unos metros de distancia pues habían
cogido la delantera y no se paraban a esperarme, deseosos de perderme de vista,
hasta un cuarto accesorio, donde había varios artilleros y carpinteros
trabajando. Tuvo lugar la rutina habitual para cada vez que salía: me pusieron
armas ceñidas a las piernas y brazos del traje, colocadas de tal forma que las
pudiera desenfundar con rapidez. Me dieron un casco pesado pero resistente, y
me colocaron unos saquitos voodoo con olor (entre otras apestosidades) a raíz
de mandrágora en cada uno de los bolsillos. Luego me llevaron ante un sacerdote
católico, uno de los escasos supervivientes de las extintas creencias
preApocalipsis. Me sentí medio ridículo cuando me bautizó, me confesó, y me
hizo tomar la comunión que fue directa al cielo de la boca y se adhirió allí
como una sanguijuela resistente a cualquier roce de la insistente lengua. Me
pareció ver algo actuado en sus movimientos, como si solo representase un papel
y ni el mismo creyese ya en toda aquella ceremonia; calculo que es la paranoia
común de cuando se vive en un mundo que resulta irreal y cuyo dios no aparece
para solucionar el asunto. Por el rabillo del ojo pude ver a los médicos
chamanicos sentados en un rincón con las piernas cruzadas entonando una de sus letanías
a la vez, esperaba que con mas fe y tino que el ensotanado sacerdote.
Llegue al Hangar secándome con el dorso de la mano las gotas de agua
bendita que habían quedado sobre la superficie impermeable de la pechera de la
camisa; la armadura me reconfortaba con
su peso y solidez, y lejos de sentirse molesta, me resultaba tan natural como
respirar. Mis guías habían quedado en la puerta como si entrar a la gran sala
llena de vehículos destripados y maquinas oxidadas los pudiera dañar, no sin
antes dibujar con sus pigmentos rituales un trisquel en todas y cada una de las
superficies que quedaban a la vista de mi traje, el cual los absorbió como si
de un manjar se tratara sin dejar ni rastro. “Ahora ya sabes el camino, pero
para empezarlo, antes debes ir por la ciudad”, me dijo el chico a la espalda.
-¿En cuanto tiempo tengo que estar en destino?
-¡Lo antes posible!- gritó mientras ambos dos se desvanecían en el
dintel. Tan aprisa se fueron que no me contestaron por qué la orden de ir a mi
destino me la había dado el propio comandante cuando perfectamente me la podría
haber comunicado alguien de menor nivel.
Frente a mí quedaba la puerta presurizada de salida al exterior y la bicicleta
(más bien triciclo, aprecié) más rara y endiabladamente trabajada que uno podía
imaginar. Un par de operarios me empujaron a cámara de aislamiento con poco
protocolo para enviarme y salir a un bar o cualquiera sabe dónde. Cerraron su
puerta y abrieron la salida. Salí empujando rápidamente mi curioso vehículo,
que rodó silenciosamente sin esfuerzo, y un segundo después de bajar, la rampa
volvió a cerrarse sordamente y quedé
solo en medio del cementerio.
- LA BASE PRIMAVERA:
Un par de horas después, los coloridos Pamela y Jinxx, retozaban
alegremente en su nido particular, ambos desnudos y sudorosos. Habían invocado,
consagrado y hecho el amor de manera apasionada para limpiar su cuerpo y aura
del contacto impuro del Guerrero R-4 al que habían empaquetado al exterior.
Ciento veinte frenéticos minutos desde que habían llegado casi corriendo y
ardiendo y, sin mucho protocolo o preliminar danza, habían mezclando una y otra
vez sus pigmentos y sus fluidos con la luz filtrada que los rodeaba sin foco de
origen aparente; en parte por realizar rápido el ritual, principalmente por dar
rienda suelta a tanta frustración y asco hacia la manchada tecnología. Todos tenían
su cometido en la base por desagradable que fuera y ellos, como hijos y
hermanos de la Tierra no eran diferentes, pero había que reconocer que
permanecer tanto rato al lado de semejante abominación y no solo eso,
iluminarla y bendecirla, era más de lo que podían soportar.
Habían nacido, a pesar de su aspecto aniñado de adolescentes en pleno
desarrollo, bastantes décadas antes y a
pesar de ser pareja sexual, lo habían hecho del mismo cuerpo, del mismo útero y
del mismo embrión pues eran un solo alma disociada; desde el punto de vista científico,
se les podría considerar algo así como clones complementarios, iguales y a la
vez con sexos diferentes, un solo ser perfecto en dos apariencias; desde el
punto de vista místico, habilidades e iluminaciones diferentes y a la vez
inseparables. A Mamá la recordaban como una hippie olorosa de largas piernas,
larga cabellera y pechos constantemente al aire; se había consagrado una y otra
vez a cualquier corriente, secta o pseudo religión que estuviera de moda en
aquella anarquía florida que fueron los 60: amor libre, puertas de la mente
abiertas y mucho descontrol, las drogas como camino, la meditación como un
mecanismo de permanecer centrados y pacíficos en la intercepción química, en la
medida de lo posible y en esta oleada de misticismo New Age fueron ellos
concebidos cualquiera sabe dónde y por quien, Mama no lo recordaba con claridad
y prácticamente no se dio cuenta del hecho de estar embarazada hasta poco antes
del alumbramiento, el abultado abdomen o los llenos pechos quedaron lejos de su
etérea visión de adicta siempre de subidón por los alucinógenos. La noche de
luna nueva que nacieron sin llanto alguno, una multitud de luciérnagas de mil
colores variables se concentraron alrededor de la cabaña de las mujeres situada
en la zona sur del recinto de una secta de nombre e intenciones olvidadas
tiempo atrás. Pocos alcanzaron a ver aquella miríada de criaturas aladas que
flotaban y brillaban agitadas por el acontecimiento, y los que lo hicieron
creyeron alucinar por enésima vez. El líquido amniótico que los envolvía y
mojaba cuando por fin salieron abrazados y metidos en una bolsa de aspecto
sedoso tornaba del azul al verde y al rojo, y de ahí al naranja o magenta como
si de un aceite esencial de arcoíris se tratara. Mama reía alucinada mientras mecía
de forma desquiciada aquel capullo que había surgido de su interior hasta que
el instinto más que su deteriorada mente consciente reaccionó, y ayudada por
uñas y dientes lo rasgo para dar luz a las dos pequeñas criaturitas que se
retorcían en su interior luchando por respirar.
Afuera las lucecillas aladas
golpeaban el cristal gritando con una chirriante y enloquecedora vibración
fuera del alcance del oído humano. Los animales de la zona respondieron
elevando sus voces al unísono y creando el caos en el aire nocturno, belfos
chorreantes, hocicos cubiertos de espuma y ojos completos de derrames sanguíneos
en el éxtasis de la muerte y de la vida, conforme se alargaba el alarido
general de bienvenida y se agotaba el aire de los pulmones caían fulminados no
pocos de ellos hasta que el canto acabo y las luces se separaron de la cabaña
iluminada ahora tan solo desde su interior. Los pocos animales que
sobrevivieron, ya fueran carnívoros o no, devoraron en mayor o menor medida los
restos de sus congéneres caídos empezando por los ojos y labios de estos para
seguir metódicamente con los órganos internos, como en un sangriento y arcano
acto de ofrecimiento a alguna divinidad olvidada. Unos días después la noticia
de un nuevo avistamiento UFO en la zona acompañado de la consabida mutilación
de ganado apareció en todos los medios de comunicación del Estado.
La gente desde el principio se horrorizó por ellos y sus poderes. Mamá
no los advertía muy seguido; cuando estaba en uno de sus frecuentes viajes,
veía a sus dos hijos pequeños sentados uno frente al otro fabricando colores
circulares con sus dedos, y se reía pensando que flipaba incluso sin estar demasiado colocada. La gente quería
arrebatárselos, algunos pocos para que tuvieran una educación y vida normales,
pero muchos más para explotar sus poderes, algunos con afán de lucro, algún
otro por interés militar. Mamá siempre era más rápida que esas personas, y con
gran ayuda de sus hijos conseguía ponerlos a salvo.
En el transcurso de esas
huídas, ella aprovechaba entre viaje y viaje para inculcarles el amor por el
amor en todas sus formas, y el rechazo por la constante maquinización del mundo.
Había aparatos que eran útiles, era cierto, pero otros que no. Desde las
heladeras hasta las armas, todo eso alejaba a las personas del mundo y sus
recursos y designios naturales. La gente, nacida para flotar y vivir en paz,
estaba como cayendo al abismo amarrada a un yunque. En cuanto al amor al amor,
ella les daba la directiva de que el amor era amor y no había fronteras para
él, que el amor no podía ser dañino por sí mismo, porque si se usaba para dañar
a otros, ya no era amor, sino manipulación. Apenas comenzaron la adolescencia y
sus cuerpos se desarrollaron explotando de hormonas, le encontraron su propio
significado al amor. Cómo no hacían esfuerzos por ocultarlos, las personas
volvieron a demostrar asco por ellos, ahora por sus actos de adoración. “Incestuosos”
los llamaron, aunque a ciencia cierta era, siendo como se sentían uno solo, más
alegre y mágica masturbación que otra cosa. Mamá tampoco vio mal eso, en parte
por su mente abierta, y en parte por su mente alucinada.
También fue cierto que
ella se fue demasiado pronto, perdida en una nube de irrealidad cada vez más
fuerte, hasta que una vez se fue mientras ellos dormían y ya no regresó. Ellos
no la buscaron porque no la pudieron sentir más, y concluyeron que no valía la
pena. Mamá ya estaba en paz sin tener que meterse tanta mierda en las venas y
ellos se tenían a sí mismos. Censurados por la sociedad por sus habilidades y
su relación incomprensible para todos, pasaron varios años ocultos viviendo
como podían, envejeciendo más despacio que todos, pero tomándolo como algo
natural.
Ellos fueron algunos de los que pudieron percibir el desastre que se
avecinaba sin tener idea de la magnitud, pero tras el completo desastre, sobrevivieron
gracias a las cosas que podían hacer. No tenían ni parientes ni amigos, se
tenían a sí mismos y eso les bastaba. Estaban a punto de morir devorados por
una abominación antropomorfa contra la que no valían sus poderes, pero fueron
rescatados por dos Cazadores de Monstruos que rociaron con pétalos de rosa a la
criatura, incendiándola. Fueron llevados a la base de sus rescatadores, y allí,
una vez que se conocieron sus místicas habilidades, fueron aceptados y puestos
a trabajar, y así pudieron ocupar su puesto en el nuevo orden lejos de
prejuicios o penas.
Jinxx jadeaba mientras su pene se iba deshinchando poco a poco, con
las manos tras la cabeza miraba el techo de telas de colores trenzadas entre sí,
harapos algunas y otras autenticas maravillas de los telares más selectos;
Pamela a su lado se incorporaba lamiendo lentamente las gotas cálidas que
manaban de su sexo caliente mientras con la mano izquierda acariciaba el
propio, aún palpitante por las exploraciones de su hermano, y le daba gracias
en su interior a la diosa por su existencia y su poder. Desde que tenían uso de
memoria Jinnx había sido la voz de ambos, ella era el pensamiento instintivo y
raramente se manifestaba, aunque podía hacerlo prefería callar y actuar, un
voto tácito que le alegraba el alma a ambos, voto que se vino a romper después
de más de 30 años de silencio ininterrumpido, con los ojos muy abiertos se
inclino sobre su hermano y amante zarandeándolo con violencia.
- “¡LAS INSTRUCCIONES!” - gritó roncamente con dolor en la garganta y
en la mente. En un rincón, junto a los coloridos y ligeros vestidos de ambos,
un ajado librito con un raro triciclo en la portada descansaba olvidado hasta
entonces.
CONTINUARA...
¡SIGUE IMAGINANDO Y TEN BUENA CAZA!
jueves, 16 de enero de 2014
TRENQUE APOCALIPTICO: CAPITULO I, Como empezo todo / y ahora el ahora.
Capitulo 1:
Cómo empezó todo.
COMO EN CUALQUIER PELICULA TIPICA Y TOPICA DE CATASTROFES
Y DESTROZOS UNIVERSALES, OCURRIO, O MAS BIEN EMPEZO EL PRINCIPIO DEL FIN EN UN
TRANQUILO INSTANTE DE FINALES DEL AÑO 2014, atrás había quedado el desastroso y
supersticioso 2013 y estaban a punto de cumplirse dos años de esa señalada
fecha a finales de 2012 en la que alineaciones planetarias catastróficas,
movimientos telúricos, drásticos cambios climáticos, y hasta una colisión
sideral destrozaría la tierra y daría origen al mencionado APOCALIPSIS. Y como
todos comprobaron nada sucedió; los planetas siguieron en su lugar, las masas
continentales siguieron desplazándose lentamente empujando el saturado mar y
ocasionando algún normal sismo en el proceso y el clima siguió su lenta ruta de
cambio natural acelerado por el efecto invernadero que muchos continuaban negando; en definitiva todo seguía mas o
menos como debería, hacia frio en el hemisferio norte y calor en el sur y en
ambos encaminándose hacia la Navidad.
Definitivamente en el 2012 no pasó nada de eso, para
regocijo de muchos y decepción de unos cuantos Milenaristas que tendrían que
esperar a la próxima fecha mística señalada en algún polvoriento legajo de tal
o cual visionario santo o mártir, aunque en el proceso de esa búsqueda no les
dio tiempo para mucho mas. Lo que sucedió fue mucho peor, en cuanto se bajo la
guardia y la falta de fe en las antiguas creencias fue patente, el INFIERNO con
mayúsculas, por llamar de una manera conocida a esa grieta espacio-temporal,
nos dio el golpe de mano definitivo y el planeta se convulsiono arrasando en su
espasmo la mayor parte de la población mundial.
En los buenos y viejos tiempos, una leyenda urbana e
incluso un tenebroso y desenfocado video pues siempre estaban desenfocados,
contaba que unos científicos habían captado a través de un insondable pozo por
Siberia que decían se internaba en la corteza de la tierra largamente y llegaba
hasta el centro del planeta, el griterío desquiciante de los millones de almas
torturadas en el Infierno. Es evidente que con el descalabro del Apocalipsis
fallido 2012 nadie creyó en eso o le presto demasiada atención a ese nuevo
vídeo viral que circulaba por la red; viendo lo visto y acontecido poco
tiempo después me pregunto si no fuimos ciegos a esta especie de aviso de lo
que descansaba en las tripas de la de la Pacha mama, la Madre Tierra.
Mas bien en esos días del 2014, lo que estaba en boca de
todos era el faraónico proyecto de ciudad subterránea que serviría como
prototipo para subsanar los graves problemas de espacio que ya tenían un gran
numero de urbes humanas, en el se escavaría un enorme abismo artificial para
albergar la susodicha gigantesca metrópolis subterránea autosuficiente,
estructurada, limpia. El nombre del infausto sitio se ha desvanecido en mi
memoria aunque tengo claro que se situaba en este continente mismo, no se
porque aunque deduzco paso cuando
excavaron demasiado hondo en el peor de los lugares hasta topar con los
kilométricos portones que descansaban hirviendo desde tantos milenios atrás, y
que, aparentemente como ocurre con la naturaleza humana, la curiosidad de los
jefes, ingenieros y trabajadores pudo más que la prudencia. O tal vez todo fue
un producto de un accidente y que los pobres desgraciados que abrieron
literalmente el Infierno y rompieron las grandes murallas, fueron literalmente desintegrados
sin tener conocimiento de lo que habían hecho, el grito de dolor y
desesperación cruzo el planeta de punta a punta y todos los bebes recién
nacidos y los que aun maduraban en los vientres de sus madres cayeron muertos
en el instante que les alcanzo.
¿Y que hicieron las fuentes gubernamentales de las
naciones cuando esto ocurrió?, pues lo de siempre que aparece en la primera
pagina del manual del conspirador paranoico: taparlo y achacarlo todo a un
terrible movimiento tectónico cuyas replicas estaban haciendo desastres amen de
una reacción psicótica de miedo generalizado que provoco las muertes de los
recién nacido. Acto seguido y por primera vez en la historia, todos y quiero
decir todos los medios de noticias fueron intervenidos en aras de una CONTENCION
DEL PANICO GENERALIZADO.
Hasta intentaron cerrar el acceso a Internet y sus
aledaños pero la verdad o algo de ella fue esparciéndose rápidamente junto con
la verdadera naturaleza del asunto por la red de redes. Los primeros rumores
fueron divulgados por paginas apocalípticas totalmente desacreditadas por lo
que no se les prestó la más mínima atención, no fue hasta que pocas horas
después sus responsables eran detenidos y ejecutados sumariamente que el mundo
poso sus ojos en ellas, tarde pero no para ver como todo estaba ardiendo, se
retorcía y mutaba al infierno en al tierra que es ahora. Y si el mundo encogía
y distendía como presa de un ataque epiléptico titánico se tratase, el humano
alzo su mano contra el humano y la locura, literalmente hablando la sociedad
desapareció aun mas rápido que si los terremotos y tsunamis la hubieran
cubierto de lodo y enviado al fondo del mar.
Y las criaturas del inframundo caminaban sobre la tierra
de nuevo cortando y trenzando la fibra
de la realidad hasta el hueso.
Y mientras Centroamérica reventaba por el poder desatado
de las fuerzas demoníacas y telúricas por largo retenidas, en la otra punta del
mundo, alla donde la India colisiono hace varias edades y formo la magnifica
cordillera del Himalaya, allí se abrió el suelo y se trago de un golpe el
Everest en una sima que aullaba como un dios en plena agonía, al menos una
norma física parecía seguir funcionando POR CADA ACCION SE DEBE UNA REACCION
IGUAL Y DE SENTIDO CONTRARIO... escribió un celebre físico justo antes de
meterse una bala en el cráneo en la soledad de su laboratorio
-Y AHORA, EL AHORA:
Me resultaba trabajosamente difícil recordar quién era, y
no lo logré hasta mas bien hace poco. Estaba literalmente tirado en una camilla
rudimentaria y gastada, desnudo como un bebe o mas bien un maniquí que era la
sensación que me tocaba el cielo de la boca con un regusto metálico. Una
multitud de coloridos cables y tubos metiéndose en mi cuerpo y supongo,
saliendo también fue la siguiente impresión que me golpeo. Notaba que me
inyectaban líquidos fríos y espesos, y otros calientes y vaporosos a los que
acompañaban por unas descargas eléctricas a través de unas largas agujas
dolorosamente injertadas en mi piel y que parecían agitarlos y difundirlos a
presión por mi interior como si pudiera visualizar sus avances y efectos en el
ojo de mi mente. Intentaba protestar pero no podía articular palabra, sin duda
por el grueso tubo plástico que tenia en ella, mi única opción era parpadear y
mover los ojos desesperadamente, y, con mucho dolor y esfuerzo, levantar
levemente la cabeza para poder ver por encima del pecho, para mi flaco
consuelo, al menos el cuello aparentemente seguiría siendo dominio mío por un
rato mas.
Las personas que estaban a mi alrededor vestían pesados
uniformes grises, poco adecuados para el calor reinante, ¿o era yo el único que
sentía calor como me confirmo el vaho que escapaba de sus mascarillas al
respirar?. Recuerdo haber pensado que se veían tan incómodos cubiertos con esas
pesadas capas de tejido como yo desnudo y expuesto a sus miradas. No tengo
noción del tiempo que me tuvieron en semejante estado, pues mi consciencia iba
y venia como si me desconectasen el cerebro con un caprichoso interruptor una y
otra y otra vez.
Y de repente, horas o días después, en una de esas
ocasiones que abrí los ojos me sacaron todo lo que tenia conectado e inserto
con la misma delicadeza con la que un toro embiste a un torero “¿que diablos es
un torero?” pensé aturdido para verme interrumpido por un nuevo y desgarrador
dolor; un largo tirón y la traba bucal que me impedía hablar salió largamente
de mi garganta larga como una manguera de jardín, el ramalazo de dolor y la
dislocación fueron tan grandes que no atiné a quejarme solo a encogerme en la
medida de lo posible y a temblar ¿ahora tenia frio o era calor aun mas
intenso?, ¿Qué diablos estaba haciendo ahí? ¿Qué me sucedía? Mil preguntas me
taladraban el cerebro cuando me hicieron sentar cual pelele sangrante en la
camilla, creo que si alguien me hubiese descrito seria como el recién nacido
mas horrendo y sangrante del mundo..
La soledad y la paz me invadieron por un instante
llevándome a otro lugar lejano, ingrávido y caliente, nada me dolía, nada me
pesaba, nada me importaba y mas aun... nada sabia; la felicidad plena o el
concepto de “cielo” de un solitario ¿eso era yo? Un ser solitario. Flotaba o me
desplazaba ligero por esta claridad sin forma hasta que algo me saco de mi
sopor: uno de ellos, tan anónimo y gris como el resto me dio un fuerte cachete
en la cara que me ardió y me pregunto: “¿Está bien, soldado?”, o alguna forma
protocolaria similar ; no lo pensé, mis
manos rápidas como rayos y dotadas de voluntad propia ciñeron su garganta
estrangulándolo casi antes casi de que terminara de formularla. Un fuerte golpe
en la cabeza, extrañado creí oír un ruido metálico cuando tope con el suelo
justo antes de desmayarme.
Nuevamente despertar nuevamente para comprobar que me
habían amarrado como mejor les había parecido, anárquicamente pero con firmeza,
y que un comité de bienvenida, me estaban esperando de vuelta a la realidad, no
sabia si alguno de aquellos grises era el mismo al que había aplastado el
cuello, envarados y militares me contemplaban sin movimiento, salvo uno que
amenazador me volvió a solar dando un paso atrás, sin mas que hacer me
incorpore y senté en la camilla intentando tapar mis vergüenzas como fuera.
Los siete sabios, así los llame en broma, me dieron una
breve reseña de lo acontecido, con una hosca familiaridad que chocaba de frente
con mi completo desconocimiento de sus identidades, o de todo lo demás. Según
sus cálculos, estábamos en el año 2041 (¿eso era cierto?, ¿no 2014?), el mundo
que conocía (¿conocía?) estaba destruido, y sin duda jamás volvería a ser lo de
antes. Confusión y angustia en mi pecho, me contestaban las preguntas a las
apuradas, y sin mayores explicaciones o detalles que meter en el relato, como
si ya estuvieran cansados de repetirlas, o mas bien repetírmelas a mi. A
grandes rasgos y en parte a la dislocación, en parte aparentemente al
tratamiento recibido, pude entender que había habido una guerra nuclear por
motivos equivocados, las naciones se destrozaron con fuego radiactivo y otras
peligrosas armas nunca vistas o probadas para descubrir que el verdadero motivo
del caos y de la gran desolación ahora reinaba en el mundo y deberían haberlo
reconocido a simple vista pues todas y cada una de las culturas ha tenido al
menos un concepto de dicho gigantesco mal.
Como he dicho la charla fue breve y sin gran matiz, con
un ademan se retiraron al unísono como si de una sola mente en varios cuerpos
se tratase dejando a uno de ellos atrás para servirme de guía, con una sonrisa
comprobé que en un momento dado se froto el cuello con la mano hasta que al
notar que lo estaba observando dejo de hacerlo tan marcial como lo había
conocido. El sabio ordenanza, algún nombre debía ponerle, me arrastro a zancadas por una desordenada
galería no muy diferente a la que había despertado por primera vez, aquí y allá
se veían camillas y otras grandes superficies llenas de tubos y líquidos , y un
nombre, el de FRANKENSTEIN, aun sin saber quien o que era eso. Me intrigo aun
mas mientras iba de un ponto de luz a otro los grandes recipientes que podía
ver en el suelo, unos abiertos, otros cerrados cual enormes ataúdes de acero de
los que escapaba un leve zumbido que me resulto tan familiar como la voz de mi
madre, cuya cara o nombre no estaba en ningún rincón de mi memoria.
No hubo mas palabras hasta llegar a la estancia al final
del túnel, era grande y abovedada como si de una oquedad excavada en roca viva
se tratase mas que de un edificio hecho pro la mano del hombre, una serie de
enormes taquillas metálicas agrupadas contra la pared y algún diagrama en
grueso papel marrón eran la escueta decoración del lugar, allí en medio,
potentemente iluminado, un enérgico anciano de ralo cabello y enormes y
colgaderas orejas se afanaba sobre una enorme bancada de madera que considere
debía pesar un buen puñado de kilos y era maciza y estaba labrada de
intrincados dibujos que no me trasmitieron mas que desazón. Sobre un enorme
tejido pude ver como dibujaba aquí y allá líneas de colores que luego eran
cortadas con unas enormes tijeras plateadas desproporcionadas aun en las
grandes y trabajadas manos del individuo, las manos de un agricultor mas que
las de un sastre, eran movidas con una destreza y velocidad que cualquiera
calificaría de sobrenatural mas que fruto de una larga experiencia. El viejo
ejecutaba sus afilados malabares murmurando suavemente una letanía cuyo idioma
no acababa de identificar; de la tijera saltaban chispas azuladas cuando
cambiaba de dirección sobre el grueso textil lo que me hizo plantear sobre la
naturaleza del tejido que procesaba o la de las tijeras y su portador. No tardo
mucho en llegar al final de ultimo corte que había marcado con aquella especie
de tiza brillante y, alzando la cara, nos miro alternativamente a ambos; el
anciano sastre tenia la cara morena, despejada de arrugas y sonreía desdentado
dando muestras de su avanzada edad, el poco pelo que tenia le crecía cerca de
la nuca y le llegaba en largos mechones grises y negros hasta los hombros, sus
ojos eran suaves, de un verde oscuro enturbiado por las cataratas que de cuando
en cuando parecía iluminarse con una chispa de inteligencia fuera de lo
habitual
-¡BUENAS TARDES Y BUENAS FIESTAS, LAS ALPARGATAS DE MI
PADRE TRAIGO PUESTAS!- con una leve inclinación se dirigió primero a mi
acompañante para luego girarse hacia mi y seguir con su cántico salutatorio
mientras me tendía la mano
-¿ES USTED LA MUERTA O SU HERMANA?- no sabia que decirle
pero no fue necesario pues prosiguió musicalmente – ¡PORQUE SI ASI FUERA TANTO
MAS ME DIERA!- dicho esto me agarro la
mano entre las suyas y la sacudió enérgicamente mientras una risa cascada
surgía de la garganta, la enorme tijera plateada ahora descansaba metida en la
cinta que le ceñía el delantal a todas luces parte fundamental de la
indumentaria del curioso anciano.
- R-4 TALLA15, ¿cierto?- mire desconcertado sin saber de
que diablos hablaba
- cierto maestro, y con ajustes para la pierna derecha -
contesto monocorde el sabio ordenanza en contraposición a la agradable y
musical voz del abuelo
-Toma asiento muchacho mientras trabajo – señalo a una
silla que no recordaba haber visto al entrar, -tu cuidador nos puede dejar por
ahora, estas en las manos de este cascarrabias por un rato y nada te ha de
pasar mientras estés aquí, salvo que vengas a robarme- agito las tijeras
delante de mi cara con una sonrisa picara- porque aquí lo único que hay que
llevarse es un tijeretazo en salva sea la parte- y me señalo la entrepierna con
las tijeras- aunque no se si esto te dará mucho miedo- guiño un ojo divertido
El resto de la tarde, pues era por la tarde según me
contó el viejo lo poco que hablo mientras trabajaba, lo pase sentado en una
silla en la bóveda del Maestro Curucú, como se hacia llamar el sastre y que no
comprendía como estaba tan moreno y lozano si pasaba tantas horas como debía
pasar abajo iluminado tan solo por la luz que salía de la potente lámpara escapada de un quirófano. Lo vi cortar y
coser como hipnotizado, sin poder apartar los ojos de su frenética actividad,
presa de un curioso hechizo que acaparaba toda mi atención en su labor. Mientras iba
confeccionando cantaba y farfullaba algo que me sonó antiguo y picaresco,
sonreía para si al llegar a ciertas partes que me sonaban repetidas. No se
cuanto rato después se paro, corto un hilo de la chirriante maquina de coser en
la que se afanaba dándome la espalda y se incorporo con un chasquido de la
espalda. Parecía ir a caerse y de primeras se movió renqueante y despacio como
el anciano que debía ser mientras se giraba, me tendió un uniforme que parecía
grueso, pesado e incomodo y que confecciono desde cero para mi, para hacerlo se
apoyo en un bastón que había sacado de cualquiera sabe donde; estaba agotado y
era evidente.
-Recién salido del salón francés para caballeros
elegantes “la fragua de Hefestos”- carraspeo con una forzada sonrisa -Vístete y
márchate muchacho, he de descansar y he dejado mucho en este nuevo modelo para
t i- me pudo la mano que tenia libre fría y mas huesuda que antes en el
antebrazo para levantarla con un respingo de inmediato.
Baje la vista hacia el uniforme de tonos azul oscuro y
negros y al levantarla comprobé que el anciano había desaparecido sin un solo
sonido, solo las enormes tijeras descansaban sobre la bancada de madera maciza
apuntando hacia mi con la punta y soltando chispazos bajo la luz que parecía
hacerse poco a poco menos intensa; no era ya mis sitio y que no debía tocarlas o
mi final seria doloroso; me dirigí a la puerta sin mirar atrás con la ropa en
los brazos y aun desnudo y salí de la ahora silenciosa y oscura estancia.
La parte superior del uniforme me resulto ligera y cómoda
para mi sorpresa, a pesar de su tacto grueso y rasposo se adapto a mi torso y
brazos como una segunda piel, casi estaba sonriendo ante la sorpresa ala vez
que un raro recuerdo de haber sido niño y haber estrenado un traje cualquiera
sabe en que situación, cuando baje la vista para ponerme la parte inferior del
uniforme y me quede mirándome el pie derecho, luego mi vista se arrastro hechizada
por la espinilla hasta allí donde debía estar la carnosa rodilla, y mas y mas
arriba por el muslo y hacia la cadera y el bajo vientre, ¡allí donde debía
estar toda mi extremidad inferior derecha había una cruel replica metálica que
se hundía y unía a mi vientre y costado! ¡quería gritar, quería llorar! ¡Pensé
en arrancarme los ojos, me vi destrozando aquel engendro mecánico que exudaba
vapor y mordía mi tierna carne contra la pared con una patada tras otra, el
remolino de histeria y frustración crecía y crecía en el interior hasta que,
sin previo aviso, un clic metálico en mi cabeza se activo y todo volvió a la
calma, lo ultimo que considere sobre el asunto al cerrar la cremallera del
cómodo y ligero pantalón del Maestro Sastre Cucurú fue sobre si habrían
enterrado o habrían incinerado mi pene y mis pelotas, el asunto no me preocupo
mas y desapareció por largo de cerebro. No tardaron mucho en recogerme,
terminar de equiparme y ponerme a la labor para la que me habían despertado.
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Lo del tema del Inframundo tardé bastante en asimilarlo,
a pesar de que desde el primer día me daban medicamentos contra la sorpresa y
cualquier otra emoción la dislocación de mi pensamiento racional era evidente.
Había abominaciones causadas por la radiación, poblaciones enteras
desaparecidas, un clima extremo, y, en contraposición de los pocos recuerdos
que guardaba del 2014 (¿o era 2041? poco parecía importar) brujas, vampiros,
momias, duendes, esqueletos andantes, licántropos... en fin, todo lo que el
imaginario popular había creado… o lo que los hombres habían registrado como
mito e incluso algunos seres mas que no habían sido registrados ni en el
tristemente celebre NECRONOMICON. En el primer momento ni lo acepté ni lo creí,
no importaba demasiado tampoco pues esos seres si que creían existir y era todo
lo que importaba. Parte de mi llego a pensar que todo era una descomunal broma
que había llegado demasiado lejos, sobre todo cuando me llevaron por primera
vez a las plantas superior y lo que me encontré encima de una larga mesa entre
otras cosas fueron ramas de muérdago, frascos de agua señalizados con una cruz,
granadas, pétalos de rosa, rifles con mira láser, frascos de sal, guadañas,
estacas, arcos, ballestas, defensas eléctricas y cien mil artefactos mas; lo
antiguo y lo moderno, lo supersticioso y lo cierto, todo junto y mezclado. Lo
más extraño es que aparentemente yo sabía usar todo y en que modo, por lo cual,
mucho de broma no podía haber, esa otra parte de mi era rígida y programada y
jamás dudaba, con o sin medicación. No pude conciliarías hasta que tuve que
salir a patrullar.
Conocía el protocolo aun sin haberlo llevado a cabo
nunca, me pusieron en una cámara de aislamiento blindada iluminada por luces
ultravioleta, cerraron su puerta y abrieron la opuesta que daba a la salida
y que daba a una oxidada y quejumbrosa
rampa de bajada. Yo salí sin dudarlo, al fin y al cabo el miedo esta mas allá
de la barrera de los psicomedicamentos y la puerta se cerró con un leve sonido
neumático tras de mi. El cuartel al que
pertenecía ahora y de donde había salido estaba a mitad de un cementerio ,
¿Dónde si no?, con todas y cada una de sus tumbas profanadas y vacías. El
manual de ejecución marcaba que la lograr un terreno libre de vampiros,
nectarios, otras alimañas críptidas y del mal en general. En el ambiente una
bruma pesada y desgarrada se intentaba asir desesperada a la tierra y ramas
para no terminar de ser arrastrada por un airecillo frio que podía cortar y
descarnar la suave piel humana con la eficacia de una piraña. Los muros, por
otro lado, aunque eran altos y estaban coronados por gruesas o oxidadas picas
de hierro pocos aparecían enteros. Unas enredaderas de grandes campanillas
violetas intentaban cubrirlos pero eran demasiado débiles para extenderse más
de un metro o mas, además estaban en su mayor parte enfermas de una plaga de
piojos que cuando toqué, dejaron un rastro sanguinolento en mis dedos
enguantados. Caminé hacia la salida con determinación aunque sin demasiada
prisa y di el primer vistazo de lo que me esperaba al otro lado de las puertas
desvencijadas del camposanto.
El panorama era desolador. Ya me habían explicado (a las
apuradas y sin mayores detalles como de costumbre) que por lo que se sabia,
todo el mundo estaba así, pero no me esperaba que fuera para tanto el destrozo,
con sinceridad y sin que parezca una burla. Recuerdo los remolinos rojos y los
vendavales magnéticos que arrastraban todo con infinita lentitud. El cielo tenía
nubes verdes y rojas, y enjambres de sombras de distintos tamaños que se
perseguían entre sí. Muchos troncos de árboles estaban torcidos o dotados de
afiladas ramas a modo de gigantescas estacas… pero no me detuve a admirar el
paisaje, algo me impelía a seguir y cumplir la misión que tenia (¿programada?)
asignada por mis superiores. Tenía cosas que hacer y debía hacerlas sin mas que
plantear. Bueno lo de la guerra nuclear o lo que fuera era evidente y pero aun
seguía con el tema de que por el mundo rondase lo sobrenatural, hasta que vi a
una sucia anciana con una túnica negra que corría hacia mí haciendo gestos con
una mano mientras sostenía un libro con la otra y una cara que era todo menos
una cara humana. Mi brazo reaccionó instintivamente como ya había ocurrido el
día de mi despertar como dotado de inteligencia propia y disparó al libraco
descuadernado, que explotó antinaturalmente en las manos de la mujer. Esta
detuvo su carrera en seco con un horroroso grito mas parecido a un graznido o
un rugido que a un sonido que produciría una garganta humana y me miro a los
ojos con los suyos tan brillantes y llenos de ira que hubieran hecho encogerse a mas de un
hombretón curtido en mil batallas como un bebe asustado por un duende dentudo,¡
pero no a mi! cuestión de química sin duda; la estaba apuntando a la cabeza con
la pistola cuando le salieron alas membranosas y levantó vuelo. Le disparé con
la ballesta que tenia incorporada al antebrazo derecho del traje, era pequeña y
muy potente y mi blanco era muy visible: un círculo brillante que tenía en el
vientre; sin pensar que lo que veía no podía ser remotamente posible según las
leyes de la naturaleza, y le acerté de pleno. La vieja lanzó un alarido y se
desplomó a cuatro metros de mí, el potente proyectil impulsado por la ballesta
y gas a presión había traspasado el patético cuerpo de la do a lado y había
proyectado los pútridos intestinos del ser por la espalda del ser. Me estaba
admirando del destrozo hecho cuando el cuerpo se reseco ante mis ojos y se
convirtió en polvo a un ritmo endiablado, nunca mejor dicho. Había matado a mi
primera bruja y el coste a evaluar en munición había sido mas que aceptable,
tan solo una bala ungida y la flecha que tras el remojón de los fluidos de la
bruja estaba achicharrándose lentamente en alguna especie de ácido antiguo.
Desde entonces todo se me hizo más fácil de creer, aun con esas la medicación
para la emociones siguió entrando a mi organismo a diario.
La caza se volvió mas sencilla tras esto pero cada vez
que actuaba mas dudas se sembraban sobre mi naturaleza ¿Qué clase de soldado
era? ¿Cuánto tiempo llevaría como tal? Ni yo mismo lo tuve claro y nadie me
daba explicaciones mas allá de lo habitual. Y me regañaban como si de un niño
se tratase si me equivocaba en el uso de las armas. ¿No se darían cuenta de que
no recordaba nada, en caso de que hubiera algo que recordar?, ¿y porque
aceptaba tan servilmente sus ordenes? Mas dudas respaldadas con mas capsulas y
mas tiempo en el exterior hasta que todo fue insensibilidad y rutina.
Con el correr de los “días” (pues ya no existían días y
noches bien diferenciados, sino períodos más claros y otros más oscuros de
tiempo variable) lo primero de lo que me fui dando cuenta es de que yo era
único en la nueva base, un ejemplo curioso era que me mantenían lo mas lejos
posible de ciertas maquinas para que no perturbase su funcionamiento. No se
debía a características mías propias, pues e oía que la llamada magia y la
tecnología tendían a crearse interferencias mutuas al funcionar sino por las agregadas,
lo cual lo hacía todo mas perturbador. Tenía una pierna metálica, eso lo tenia
asumido desde tiempo atrás pero había mas, cada cierto tiempo una troupe de
cientificuchos vestidos de gris con la misma dedicación que un grupo de
enfermeros en practicas aparecían con unas abultadas bolsas de mano y tras
tumbarme aquí o allá, donde me pillase, me inyectaban o mas bien, me recargaban
los niveles cual vehículo en revisión, con unos líquidos a todas luces
peligrosos y quien sabe si radiactivos por las evidentes precauciones que
tomaban en su manipulación. A mí no me causaba ningún mal, mas bien al
contrario, con cada dosis parecía reforzarme y volverme mas resistente, pero a
la vez sentía disolverse en cada “chute” mi humanidad si es que alguna vez lo había
sido al cien por cien; estos asuntos me preocupaban tanto tiempo como tardase
en llegar el tratamiento de la casa.
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No llegué a saber mucho más y esto fue la tónica general
de mi estancia en el cuartel de destino, en parte por el halo de ignorancia en el
que me rodeaban, en parte por el tratamiento al que era sometido acerca de mi
particular condición, pero eso cambiaría con el tiempo y relacionándome con las
personas adecuadas, como no tarde en comprobar.
Lo que si que pude constatar sin demasiadas dificultades
es que en este mundo nuevo existían mas males que los antiguos y casi
inofensivos virus y bacterias que se cebaban con el ganado humano (esto es lo
que opinaba de esa mansedumbre de rebaño mal dirigido que me rodeaba) , lejos
de los efectos de las supergripes o bacterias devoradoras de carne que habían
saltado a la palestra a finales del siglo XX y principios del XXI teníamos un
nuevo y divertido abanico de plagas y abominaciones medicas campando a sus
anchas tanto fuera como dentro de los muros de los supuestos refugios,
ineficaces a estos agentes del Caos en la Tierra.
La exposición a ellos era una autentica lotería, y como
con esta, había mas posibilidades de perder que de salir ganando y marcharse
ileso, debido a las salidas y exposiciones al exterior muchos de mis jefes y
mis compañeros (no creo que ellos me considerasen lo mismo a mi) tenían
enfermedades y defectos físicos provocados por esta explosiva mezcla de
radiación, mutación inducida y hechizos flotantes mal realizados. Una de las historias
que conmociono mas a la base y corrió como la pólvora fue la que ocurrió poco
después de mi llegada (¿llegada en que momento? La irrealidad y la
atemporalidad hacían de mi mente un limbo). Se me convoco a una enorme sala en
la parte norte del complejo, era parte de la ZEYCAS o lo que venia a significar
Zona de Estudio Y Contención de Agentes Sobrenaturales, como bien rezaba un
enorme cartelón escrito con spray blanco y la típica tipografía del ejercito en
plantilla. Era un ala del cuartel de uso restringido por motivos evidentes en
la que se almacenaba para su estudio y aprendizaje los restos de seres abatidos
y otros no tan muertos o para ser mas acertados, no tan inmóviles.
La entrada a la zona fue tan rigurosa como cabria esperar
de un recinto de tales características, un control tras otro todo frente a una
puerta cada vez mas pesada que la anterior y guardias mas grandes y mejor
armados que sus antecesores hasta llegar al centro del enclave, un bunker
dentro de otro bunker y en el que las compuertas decoradas de intrincados
diseños cabalísticos y frases y palabras en pseudo latín, el pseudo latín una
especie de latinajo popular mezclado con castellano antiguo y algo que sonaba a
árabe en el que se expresaban los hechizos hablados aunque no nos desviaremos
del asunto y ya volveremos al tema mas adelante
Frente a mi y hasta donde alcanzaría la vista de un
humano normal, mas puertas y rejas de las que podía contar; y supongo que un
humano normal habría sentido algo de curiosidad sobre quien o que se encontraba
prisionera tras ellas y sometido a que
tipo de descabellados y sangrientos experimentos, pero no yo, o al menos el yo
de aquel tiempo y lugar, aquel ser libre de emoción y de remordimiento de ira y
por supuesto, de la nociva alegría, poco
menos que una maquina orgánica, unas tres cuartas partes al menos. Mi
indiferencia era tan solida como las placas blindadas que se ajustaban en el
uniforme aquí y allá mostrando raspones y marcas significativas de zarpas y
colmillos. No me importaba lo que les ocurriese a esos seres salvo que se me hubiese ordenado y creo que no habría
podido ni siguiendo ordenes, mi mundo estaba acolchado y a buen recaudo de
sensaciones funestas bajo el algodón de la medicina mágica anti-sentimientos del
doctor medico brujo de turno en la Farmacia.
No hube que internarme demasiado pues mi destino era una
de las primeras hojas de madera maciza
marcada con, entre otras jerigonzas, un significativo Tetragramaton y un numero 1 en su centro, tras ellas un
escueto grupo de soldados que de inmediato identifique como los altos mandos de
la Base Primavera, ahora recuerdo su nombre, BASE PRIMAVERA, y me recorre una
cruel risita todo el cuerpo. Estaban todos, unos siete u ocho, tras un enorme
escritorio al fondo de la sala, ante ellos y entre vuestro seguro servidor y
tanto galón se situaba un hombre de rodillas en el suelo de manera muy tiesa y
marcial; se me indico que avanzara y me situara al lado izquierdo del
individuo, cosa que hice sin prisa pero sin tardanza, no debía ni podía mostrar
nerviosismo o duda, y no la tenia. En un par de pasos pude comprobar que el
uniforme que vestía el penitente no tenia marcas distintivas o galones de
identificación, su cara inclinada hacia el suelo y la mirada sin duda fija en
una corta hoja curva y de un solo filo que se encontraba situada en un pomposo
cojín de terciopelo rojo ribeteado de grana frente a sus rodillas hincadas en
el suelo de hormigón alisado como un espejo. El silencio de un sepulcro que se
había roto con el leve sonido de mis botas de suela metálica lleno esponjoso y
frio la estancia; sabia lo que iba a ocurrir y también conocía de alguna manera
lo que se esperaba de mi, lo que haría. Todo fue pasando como marcado por un
enorme metrónomo que agitaba el aire helado de la habitación, mientras los
oficiales miraban sin pestañear, el individuo se abrió con un tirón la pechera
de la camisa y prosiguió hasta que no quedo ni un botón en su sitio, rodando
danzarines por el suelo en su mayoría; hecho esto se inclino a coger la hoja
del suelo, mi mano bajo rauda hacia la empuñadura del revolver que portaba en
la cadera y allí se quedo a la espera. En la hoja del arma cayeron unas leves
gotas “sudor o lagrimas. O una mezcla de ambas "pensé. Lo siguiente fue rápido,
mecánico y brutal, se dejo caer de nuevo sobre los pies recogidos y con un
preciso movimiento se coloco la hoja apuntando hacia la izquierda del delicado
abdomen y la hundió lentamente mientras se le escapaba el aire y la vida por
entre los dientes apretados, al llegar al fundo continuo con el siguiente
movimiento de corte, esta vez trasversal en dirección a donde debería estar su
apéndice, el olor de los intestinos perforados llego a mi olfato y se extendió
por la estancia; la sangre manaba abundante y cálida acumulándose en latidos frente
y bajo las piernas dobladas. El corte final en dirección al esternón fue el mas
lento y tembloroso, la fuerza abandonaba a marchas forzadas los brazos y manos
crispadas del hombre y tan solo una voluntad de hierro podría animarlas a
seguir mientras jadeaba levemente; un miembro de la mesa hizo una leve señal y
acabo en un instante el sufrimiento del suplicante de un balazo de gran calibre
que le hice en el lateral del cuello desapareciendo gran parte de este junto
con la columna vertebral que sujetaba el cráneo, solo quedo unido y como
flotando un instante por la tráquea y parte de la piel de la garganta al
cuerpo, que se desmadejo y volcó hacia su derecha con el impacto; creí que
seria un detalle de buen gusto no separar por completo la cabeza y que terminase
rebotando y rodando por el pulcro suelo negruzco. Un nuevo charco de tibia
sangre se gormaba desde el mutilado pescuezo del pobre tipo, me enfunde el
enorme arma de nuevo en su lugar y con una inclinación leve del torso me gire y
salí a grandes y repiqueantes zancadas.
Un tipo cuyo aliento apestaba a ilegal alcohol destilado
se me acerco aquella noche en la cantina
y me contó, mientras yo lo ignoraba y
masticaba e ingería mecánicamente el insípido pero colorido contenido de mi
bandeja de acero compartimentada, que aquel tipo, como había supuesto en vista
del honroso final que se le permitió, después del enfrentamiento con una bruja
un par de lunas antes, sufría de una serie de cambios mientras obraba en él una
sangrienta maldición. Lejos de haber informado como era su deber, decidió de
motu propio, encerrarse peligrosamente por las noches al descubrir que un ansia
asesina hacia su aparición paulatinamente, hasta que, en un leve plazo, fue
incapaz de controlarse mas y una fiera
antropófaga se hizo con el control de todo su ser, siempre al desaparecer el
pálido sol del cielo. Parece ser que durante un tiempo pudo llevarlo en secreto
y ni siquiera su familia se entero, achacando sus desapariciones nocturnas a un
nuevo turno de vigilancia intensivo que se le había asignado según el. Sea como
fuere parece ser que encontraba de cuando en cuando la manera de escaparse de
donde se encerraba y cada tanto, en la vecina base laboratorio donde tenia
asentado su hogar, desaparecía alguien de manera extraña, sin dejar cuerpos
pero si una enorme cantidad de sangre reflejo de la violencia con que eran
atacados. Se corrió la voz de que una abominación campaba a sus anchas por la
zona y se destinaron algunos de los CAZADORES DE MONSTRUOS en nomina a la tarea
de dar caza pero ¿a que o a quien? ¿A una bestia mutante? Nadie la había visto
ni de lejos en ningún momento, y los que lo habían hecho estaban desaparecidos
y sin duda muertos. Tras una exhaustiva cacería intramuros de la que no se
sabían muchos detalles, el otrora excelente oficial , ejemplo para los reclutas
y sumamente apreciado por sus iguales, fue hallado en uno de los muchos de los
sótanos derruidos de la parte inferior de la base medico-científica donde había
creado su madriguera; allá dormitaba desnudo, ensangrentado... y humano,
rodeado de los restos en diferentes grados de descomposición de sus victimas,
la ultima de ellas, a medio devorar y a
la que abrazaba era su propia hija; le había sorbido parte de el cerebro a través
de una de las cuencas vacías de los ojos de la niña. Tras esto y para no
remover mas la herida fue trasladado a la BASE PRIMAVERA para su estudio;
inmediatamente la orden fue revocada para ser juzgado de urgencia sin mas
revuelo y ejecutado, era evidente la pantomima del proceso o lo justo de la
pena.
Por ser quien era y haber mostrado signos de
arrepentimiento a pesar de decir no recordar nada, se le permitió una muerte
honrosa de guerrero en la que ninguno de los oficiales quiso dar asistencia en
parte por miedo a que la maldición antropófaga de la bruja escapase del cuerpo
muerto y tomase como huésped; al ser mas cercano, como se sabia que hacia la
solución mas rápida y democrática fue enviarme a mi y todos libres de cargos de
conciencia y maldiciones; al fin y al cabo se decía que yo estaba blindado
contra ellas o en el peor de los casos me ordenarían que me volase la cabeza y
muertas dos maldiciones de un tiro. ¡Como se reía el tipo borracho al contarme
esto ultimo dándome palmadas en la espalda! No se porque, a mi me parecía lo
mas lógico y eficaz. Tras recapacitarlo un poco y mientras se disipaba de mi
pituitaria el agrio olor a alcohol de mi contertulio llegue a pensar que aquel
tipo era un humano gravemente perturbado y que lo único que tenia maldito y
deformado por la magia de la bruja o quizás ni eso, pues seguía sin creer en lo
de los hechizos, era su mente humana que como había leído, era capaz de lo peor siempre.
¡Que buen soldadito era, y que verde estaba por aquel
entonces, diablos!, pronto estas dos cosas cambiarían como de un hachazo.
CONTINUARA....
¡BUENA LUNA LLENA Y BUENA CAZA TENGAN!
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